Dieta para personas que sufren de tiroides.

La glándula tiroidea, localizada en el cuello cerca de la “manzana de Adán”, tiene la función de controlar el metabolismo. Las enfermedades que atacan esta glándula causan depresión, fatiga, aumento de peso, dolor articular, caída del cabello, metabolismo lento y riesgo de ataques cardiacos. Una alimentación balanceada alta en proteínas refuerza la actividad de la tiroides.

Efectos de la deficiencia de proteínas

Una alimentación o dieta baja en proteínas o compuesta de forma desbalanceada por fuentes exclusivas de proteínas tiene un efecto negativo sobre la tiroides. Además, puede reducir la respuesta del organismo a los suplementos que contienen hormonas producidas por la tiroides y afectar aún más el metabolismo.  Depender exclusivamente ya sea de verduras o de carnes como fuente única de proteínas genera un desbalance perjudicial en el organismo.

Las cantidades adecuadas de proteínas

Para una alimentación correcta para las tiroides, se recomienda que cada una de las tres comidas principales del día contengan entre una y dos porciones de proteínas sin grasas. Usted puede potenciar su metabolismo desde las primeras horas de la mañana incluyendo al menos 20 gramos de proteínas en el desayuno. El consumo proteico diario se recomienda que oscile entre los 70 y 100 gramos.

Las fuentes de proteínas

Mientras que centrarse en las verduras como fuentes de proteínas puede no ser suficiente, una alimentación a base de carnes en exceso puede abrumar al organismo con aminoácidos. Lo que se recomienda es balancear la alimentación incluyendo leche, queso, frutos secos, ostras y papas junto a carnes como pescado, pollo o pavo sin piel y cantidades limitadas de res, cerdo o cordero magros.

La proteína de soya y la tiroides

La proteína de soya suprime la actividad de la tiroides debido a su contenido de estrógeno. El estrógeno inhibe la producción hormonal de la tiroides conduciendo al hipotiroidismo (baja actividad de la tiroides). Por eso debe evitarse el consumo excesivo de la soya sobre todo en casos en que ya se hayan detectado problemas relacionados con la tiroides.

Consideraciones de salud cardiaca

El hipotiroidismo aumenta el colesterol, incluyendo sus lipoproteínas de baja intensidad o colesterol “malo”. Si esta condición no se trata adecuadamente, el riesgo de sufrir ataques cardiacos se duplica. Si usted se encuentra aumentando su consumo proteico diario para beneficiar la tiroides, evite los alimentos altos en grasas y opte por las proteínas magras para no perjudicar su salud.

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