¿Cómo se previene la aparición de las várices?

Las várices o venas varicosas son las venas agrandadas y con frecuencia inflamadas que aparecen bajo la superficie epidérmica de las piernas. Para prevenir el problema primero debemos comprenderlo.

Las venas son los canales por los que la sangre fluye desde todas las células del cuerpo hasta el corazón. Mientras que la función de las arterias es permitir la transportación sanguínea del oxígeno y los nutrientes a las células, la función de las venas es permitir el fluir de la sangre que lleva dióxido de carbono y otros deshechos fuera de las células para prevenir que en éstas se acumulen sustancias nocivas.

Una circulación saludable es aquella en la que la sangre fluye fuerte y uniformemente a lo largo de los vasos sanguíneos. La sangre avanza rápidamente a través de las arterias y vasos capilares gracias a la fuerza de las contracciones del corazón. Sin embargo, este impulso que recibe la sangre se reduce considerablemente en el momento en que alcanza las venas, por la simple razón de que éstas están más alejadas del corazón que las arterias y vasos capilares.

Afortunadamente, el organismo facilita la circulación en las venas con los siguientes métodos:

  1. Todas las venas poseen unas válvulas de sentido direccional único por las que la sangre fluye hacia el corazón cada vez que las venas experimentan cualquier presión interna o externa.
  2. Las venas más grandes y profundas están en su mayor parte envueltas en músculos. Cuando en medio de nuestras actividades diarias los músculos del cuerpo se contraen, las venas experimentan la presión que requieren para circular la sangre.
  3. Muchas de las venas mantienen contacto con las arterias en el entramado circulatorio. Como dijimos, cada contracción del corazón produce una fuerza que llega a las arterias para que sus paredes ejerzan presión sobre la sangre en movimiento. Estos movimientos, que no son otra cosa que lo que llamamos pulso o pulsaciones, se transmiten a todas las venas que toquen o sean vecinas a las arterias y de este modo unos y otros vasos sanguíneos posibilitan la circulación.

¿Cómo se desarrollan las várices?

Las várices son el resultado del estancamiento o movimiento lento de la sangre en las venas. Cuando la circulación no es fluida, la sangre puede empezar a estancarse o acumularse y a causar inflamación de las venas. Las hemorroides, por ejemplo, no son otra cosa que venas varicosas alrededor del esfínter anal. Las várices se hacen visibles con mayor frecuencia en las piernas.

¿Por qué es importante prevenir las várices?

  • Si las várices no son adecuadamente tratadas pueden causar dolor en las piernas, especialmente al caminar o estar de pie.
  • Las várices suelen causar comezón hasta el punto de que una persona puede rascarlas incontrolablemente (por lo general mientras duerme) y producirse úlceras.
  • Aunque no es muy común que suceda, las venas varicosas pueden alojar coágulos de sangre que finalmente se desprenden y llegan a los pulmones, causando dificultades pulmonares y cardiacas graves.

¿Cómo se previene la formación de las venas varicosas?

  1. Lo más importante para prevenir la formación de várices es mantener saludable el sistema cardiovascular mediante el ejercicio regular y una alimentación nutritiva que no incluya muchos productos procesados. Cuando el corazón es fuerte y las venas son flexibles y limpias la sangre no enfrenta dificultades para circular en el organismo. Las recomendaciones alimenticias para garantizar estos beneficios son similares a aquellas dirigidas a las personas aquejadas por la diabetes.
  2. Cuide su hígado. Una cantidad significativa de la sangre del organismo recorre el hígado antes de retornar al corazón, de modo que podemos pensar en el hígado como algo similar a una estación provisional en la que la sangre se recarga de nutrientes antes de continuar su recorrido. Cuando el hígado se deteriora excesivamente, acumulando grasa y desarrollando cirrosis, la sangre que lo recorre se llena de los materiales tóxicos y corre el riesgo de aminorar su circulación y finalmente estancarse en las piernas, donde su movimiento es más difícil. Lo que debemos hacer para proteger el hígado es minimizar el consumo de alcohol y de algunos medicamentos como acetaminofén, que deterioran las células hepáticas.
  3. Cuide sus pulmones. Al pasar por el corazón la sangre es enviada hacia los pulmones, donde obtiene el oxígeno fresco que es necesario transportar por el organismo, de forma que los riesgos de que la sangre recorra unos pulmones intoxicados son los mismos que señalamos en el caso del hígado. Proteger los pulmones se logra evitando la exposición a cualquier clase de polvo (especialmente el producido por materiales de construcción como las placas de yeso y la madera tratada a presión) y al tabaco. También es importante respirar aire fresco y evitar en la medida de lo posible la contaminación o polución ambiental. Usted puede investigar un poco sobre lo que padecieron los sobrevivientes del 9/11 en cuanto a los problemas respiratorios se refiere para entender la importancia de cuidar los pulmones.
  4. Consuma alimentos ricos en vitamina C y flavonoides. Estos compuestos son esenciales para fortalecer los vasos sanguíneos y evitar complicaciones circulatorias como las várices. Las acerolas son una excelente fuente de vitamina C y el chocolate crudo es tal vez la mejor fuente de flavonoides que hay.

Si usted ya ha desarrollado várices, hay dos medidas que pueden ayudarle a corregir el problema:

  1. Acuéstese boca arriba y eleve las piernas descansándolas contra una pared, silla o sofá. Con el cuerpo en esta posición la gravedad se encargará de impulsar la circulación debilitada para que retorne al corazón.
  2. Consulte a un médico para que le prescriba medias de compresión. Estas medias especiales pueden ejercer una presión de entre 30 y 40 mmHg sobre las piernas para que la sangre fluya en las venas varicosas.

Nota: Las várices pueden aparecer a causa del embarazo por el peso que ejerce el feto en crecimiento sobre la vena cava inferior, una de las venas mayores del cuerpo. Siempre y cuando la futura madre se alimente de forma saludable y aplique las demás medidas de seguridad recomendadas en este artículo, tras el embarazo las várices se disiparán por sí solas a medida que el cuerpo recupere su forma normal.

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